La interna peronista

 Luego de un breve descanso retomamos este blog y como no podía ser de otra forma vamos a seguir escribiendo sobre política. Y si hablamos de política no podemos dejar de mencionar al acto realizado este viernes en la provincia de Cordoba por el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof. Desembarcó en la provincia acompañado por gran parte de su gabinete , en lo que fue un acto de corte clásico, con consignas y cánticos que ya lo posicionan en clave presidencial "Axel presidente"

Pero no estuvo solo con su equipo. También se mostró junto a un sector del sindicalismo, con Héctor Daer a la cabeza, quien incluso impulsó públicamente su candidatura. Mostrase con Daer y un sector de la CGT es una clara señal. Kicillof está tratando de construir volumen, y en ese juego, el sindicalismo tradicional (ya desgastado) aunque con estructura y capacidad de movilización pesa para cualquier proyecto presidencial.



Más allá de lo estrictamente político en un lanzamiento presidencial, resulta difícil entender a los de a pie qué le suma hoy al gobernador mostrarse con dirigentes de la CGT que han sido (y siguen siendo) fuertemente cuestionados por un sector amplio del movimiento obrero, por su pasividad, por haber avalado medidas que perjudicaron a los trabajadores y por haber convertido a la CGT en casi un sello "de goma" donde no pueden si quiera homologar paritarias ¿Quién considera que esa imagen fortalece a su construcción política? 


CRISTINA Y KICILLOF





Con quien la relación parece estar definitivamente quebrada es con la ex presidenta Cristina Fernandez de Kirchner. Su último encuentra data de octubre y en donde llamativamente o no no solo no hubo fotos dicen que el encuentro fue mas que frío.

Hoy, las señales de distanciamiento don cada vez más evidentes: De un lado, un kicillofismo que busca apoyos en sectores tradicionales, con figuras como Daer, y que demás ensaya gestos con sectores de un peronismo mas de centro, con figuras como la de Massot o Monzo, incluso participar de eventos como los ocurrido en la Expo agro y terminar compartiendo espacio y mesa con dirigentes como Mauricio Macri.
 


Del otro lado, un cristinismo que deja trascender su malestar a través de voces como la de Sergio Berni  o la de Teresa Garcia quien plantea la necesidad de "Otro Cámpora". En este marco, la interna peronista no solo se profundiza si no que empieza a mostrar ciertas "fisuras" en cuanto a estrategia electoral y concepciones claramente opuestas de un lado y del otro.

Y si hablamos de "fisuras", no se puede pasar por alto las declaraciones del ministro bonaerense Carli Bianco, quien afirmo "Primero pongamos un presidente peronista y después vemos" Si el único objetivo del peronismo es ganar la elección presidencial para luego improvisar o dejar hacer, se corre el riesgo de volver a repetir el error del 2019: se ganaron las elecciones pero nunca quedó claro para qué y el rumbo. No hubo una construcción sólida de poder, faltó decisión política (la famosa lapicera). El gobierno de Alberto Fernandez estuvo ocupado en hablarle a sectores del poder y en mostrarse siempre como un "distinto" a CFK. 


Si Kicillof y su gabinete piensa en 2027 bajo esa misma lógica y con un simple objetivo electoral, podría convertir ese eventual triunfo en un deja vu del gobierno de Alberto Fernandez y eso en un país atravesado por una crisis económica, social y política como la que estamos atravesando ahora sería un escenario difícil de sostener y casi, me aventuraría a proyectar una situación todavía mas delicada: la de un gobierno totalmente debilitado, erosionándose rápidamente y con un desenlace anticipado. 

Como leerán no alcanza con ganar, hace falta un proyecto claro. Hay que dejar de hablarle al mercado y hablarle a gente. Explicar que se propone hacer, por ej., con la deuda externa, con los salarios, jubilaciones, con el empleo, con el endeudamiento de las familias, con los alquileres, tarifas, con las universidades, educación, obras sociales etc. etc. etc. Ganar ¿Para qué?

Faltan 18 meses para las elecciones del 2027 y, a modo de opinión personal, instalar candidaturas en esta etapa parece apresurado. También lo es lanzarse tan tempranamente cuando todavía no esta claro el rumbo ni el proyecto que se pretende ofrecer.


Mas allá de eso, que Kicillof aspire a postularse está en todo su derecho. Pero quienes seguimos creyendo en un país como los que nos enseñó Néstor y Cristina no podemos dejar de señalar algo: No se puede pensar en un peronismo sin Cristina. Y en este contexto, las señales importan. Reunirse con sectores que confrontaron abiertamente con su gobierno, los 5 paros generales por el impuesto a las ganancias, las causas armadas, los 129 días de bloqueos en las rutas por la 125, compartir una cena con quien mandó a meter presa a la expresidenta y, al mismo tiempo, no haber mostrado gestos de respaldo hacia quien, más allá de cualquier diferencia, fue clave en la estrategia electoral que te llevó a ocupar el sillón de Dardo Rocha, expone una contradicción difícil de explicar. 


Dialogar con distintos sectores es parte de la política pero otra cosa muy distinta es omitir gestos de solidaridad cuando consideras que esa figura "ya fue" y hay que cantar nuevas canciones. En política, Axel Kicillof, la memoria también construye sentido y también aporta o resta votos. Ojo con ignorarla porque puede tener costos que tal vez, ahora, en lo inmediato, no se vea pero que terminan pesando cuando llega la hora de la verdad.

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