Los pueblos no se equivocan. Breve resumen del #260
El gobierno obtuvo el domingo un contundente triunfo no sólo en la PBA sino que también a lo largo y a lo ancho del país. Ahora, que bajó un poco la espuma de los magros resultados del peronismo podemos hacer un par de anotaciones y/o acotaciones.
Lo primero que puede afirmarse por estas horas es que en la provincia de Bs As desdoblar las elecciones fue un error estratégico. Los resultados del 7 de Septiembre funcionaron, en los hechos, como una especie de mini PASO para el oficialismo: se termino nacionalizando una elección provincial. Esa lectura fue hecha con rapidez por el oficialismo, que no dudó en reagrupar y unificar todo el voto antiperonista bajo una sola boleta. Después del 7S, a nivel provincial, ocurrió lo que algunos anticipaban: una vez aseguradas la legislatura provincial y los concejos deliberantes , los intendentes hicieron la plancha. El peronismo debería tomar nota de cara a los próximos comicios: ir dividido solo garantiza la derrota. Tal es el caso de la provincia de Jujuy donde el peronismo fue con 2 listas obteniendo el tercer y cuarto puesto sin bancas. Unificándolas, se aseguraba mejores resultados y un escaño. El voto peronista, en términos numéricos, es menor al conjunto de los votos antiperonistas. La fragmentación nunca fue ni será una buena estrategia.
Por otra parte, hay un 30% de personas que no fueron a votar y otro porcentaje para nada despreciable de votos en blanco . Es decir, hay un porcentaje alto de ciudadanos que no se sienten representados ni interpelados por la dirigencia actual. Es un sector amplio de la sociedad que se siente huérfano, a la deriva y también, por que no, con cierto hartazgo y desilusión. Si observamos la participación en las elecciones legislativas de 1985 a la actualidad hay un claro descenso acentuándose aún más post pandemia siendo la elección pasada la de menor participación. La sociedad desconectada de la política.
En un análisis reciente realizado y publicado en Pagina 12 por Alfredo Mansilla, afirma que en los últimos 20 años existe un núcleo de electores "estable" o "duro" de alrededor del 40% que mantiene una preferencia conservadora sin importar si esos gobiernos obtuvieron buenos o malos datos económicos. Ese porcentaje se reflejó en las elecciones de medio término con Menem, Lopez Murphy, Macri y actualmente con Milei. Se trata de un voto ideológico mas que económico. Y hasta acá podemos hacer la siguiente reflexión: la fortaleza de Milei radica en justamente haber logrado reunir y/o representar a ese porcentaje. Sin lugar a dudas hay un sector amplio de la sociedad que conecta con una persona que está rota, resentida, sola, que habla con un perro muerto y cree que su hermana es Moisés. Es un 40% de gente que no le molesta que, por ej., sea nuevamente privatizada YPF, que los EEUU intervenga en nuestra economía, que se apalee a los jubilados todos los miércoles, ni que los comercios no vendan ni un fósforo, que los salarios caigan todos los meses , ni el cierre de fábricas, empresas. No le interesa el feroz endeudamiento, ni el desfinanciamiento a los hospitales públicos, universidades, etc. etc. etc. El verdadero desafío del peronismo está en el 60% del país: un electorado más volátil, diverso, complejo, como mencionábamos más arriba, huérfano y desilusionado, que aún busca una propuesta política que sea capaz de devolverle la esperanza y la posibilidad de un futuro mejor.
El rejunte de Provincias Unidas fue un rotundo fracaso. Las terceras vías no existen. Entramos nuevamente en un proceso de polarización. Los centros o lo que se llamó en su momento "la ancha avenida del medio" en tiempos actuales no van más. El peronismo debe revisar su estrategia y radicalizar su discurso y, sobre todo, aprender de los errores del pasado. Volver a ofrecerle a la sociedad salidas "por el medio" como se intentó con Scioli, Alberto Fernandez y luego con Massa (el ministro de la inflación) es no haber entendido nada de lo que sucede en las bases ni del verdadero estado de ánimo del electorado. No hay que temerle a la polarización. Hay que volver a interpelar a las mayorías caso contrario iremos perdiendo identidad.
La campaña de La Libertad avanza se apoyó ( y apostaron) en mantener el dólar estable durante los últimos meses. Cuando vieron que el dólar se les estaba "escapando" post elecciones del 7 de Septiembre el gobierno no dudó en ir a pedirle la escupidera nuevamente a Trump. El objetivo del gobierno? simple, no generar miedo, pánico ni incertidumbre en una variable económica tan sensible como es el dólar.
En cambio, Fuerza Patria basó gran parte de su mensaje en el eslogan "Frenar a Milei" advirtiendo que el día después de las elecciones si Milei perdía sería una tragedia económica y social. Y es acá donde apareció la palabra tan temida: devaluación. En un país hiper dolarizado como el nuestro, una devaluación implica, entre otras cosas, caída de consumo, enfriamiento de la economía (aún más), incertidumbre, inflación etc. . En definitiva, la gente no votó continuidad de un modelo económico: votó NO A LA DEVALUACION O AL CAOS. Evitó que la crisis le estallara en la cara al día siguiente . Hay un sector que eligió tranquilidad, previsibilidad, llegar a fin de año sin sobresaltos y, sobre todo, mantener para un reducido pero influyente sector un "dólar barato" que le permita viajar, ahorrar y comprar en cuotas. Jugó en estas elecciones el miedo a que el país explote por los aires. La clase media sabe y es consciente de que, si el país explota el colapso les llegará a ellos. Y, por eso mismo, prefirió apostar por la calma antes que arriesgarse a perder lo poco que aún siente seguro. Ninguna sociedad vota a dirigentes que ofrecen caos e inestabilidad. Algunos llaman o clasificaron a este voto como "voto morfina" o "voto respirador artificial". La clase media eligió administrar el caos en cuotas.
Por último, Milei picó el único boleto que le quedaba. De acá en adelante, ya no existirá más el riesgo "Kuka": pase lo que pase , la responsabilidad será exclusivamente suya. Ya no podrá hablar que le ponen palos en la rueda o que no lo dejan gobernar. La victoria de Milei le otorga la legitimidad para aplicar de aquí en más todas las reformas que considere oportunas incluyendo (si quiere) una reforma constitucional. El pueblo así lo decidió. Nadie puede alegar desconocimiento ni sorprenderse por las consecuencias. Todos sabíamos qué se votaba este domingo.
A la luz de los datos de este domingo, mas que discutir nombres, conducción, liderazgos, caras, debemos discutir un verdadero proyecto de país federal. Es nuestro deber como peronistas recuperar esos votos perdidos y volver a escuchar la más maravillosa música: la de un pueblo movilizado, esperanzado y creyendo que un futuro mejor es posible.
Barajar y dar de nuevo.

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