EL ANCLA INFLACIONARIO ES TU SALARIO
EL AJUSTE SALARIAL AVANZA
El gobierno nacional anunció el pasado miércoles que la inflación del mes de Abril alcanzó el 2,8%. Con estos datos y como era previsible, los salarios de los trabajadores del sector privado cayeron un 2,5% real. Pero veamos qué fue lo que sucedió esta semana con el cierre de paritarias más grande del país: COMERCIO.
Comercio abarca aproximadamente a 1.200.000 trabajadores y es la que le da inicio o abre la temporada de paritarias "grandes" marcando, como se dice vulgarmente, la cancha al resto de las negociaciones. Qué se negoció? Una suma fija más sumas porcentuales. La suma fija "recuperaba" lo perdido y las subas porcentuales superaban el "techo" del 1% fijado por el gobierno. Hasta acá había un consenso entre privados y sindicatos PERO al gobierno le gustó y citó a las partes. Qué busca el gobierno? El gobierno busca una caída del salario real (impide recuperar el nivel anterior) impulsa a la baja el salario negociado en paritarias. Esta tendencia no es para nada alentadora ya que si el gobierno insiste en sostener el techo del 1% mensual en pocos meses los salarios podrían retroceder a niveles comparables en plena época de pandemia y si a esto se le sumara una caída de la actividad, el ingreso de las horas extras etc. podrían caer y profundizar aún más la contracción salarial.
El gobierno festeja que la inflación bajó al 2,8% pero se niega a homologar paritarias por arriba del 1% y no es la primera vez que lo hace. Recordemos que en la paritaria de Camioneros ya hubo un "apriete" como este o durante el gobierno de Macri a través del Ministro Triaca que no homologó la paritaria de Bancarios allá por el año 2017.
La negociación colectiva entre trabajadores y empleadores ha sido considerada durante muchos años como el método más eficaz para lograr acuerdos y/o consensos en temas laborales. La mesa de negociaciones siempre fue tripartita: sindicatos- empresarios- Estado . Sin embargo, parece que al gobierno no le agrada los acuerdos que se alcanzan de manera libre entre las partes y como consecuencia se niega homologar los acuerdos porque a esta altura, trabajadores y trabajadoras, ya sabemos que la inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario pero para contener la "inflación" apela a lo fácil: meterle mano en el bolsillo al laburante.
Ante este escenario resulta sorprendente la falta de reacción de los sindicatos y de la clase política. Pero detengámonos en mirar atentamente el siguiente gráfico que muestra la evolución salarial desde la década del 90 a la actualidad.
¿Qué pasó con nuestros salarios desde el 2015 a la fecha? ¿Qué fue lo que cambió?. Los sindicatos y sus dirigentes sindicales permanecen en sus puestos, continúan Daer, Moyano, Cavalieri, Acuña, Palazzo, Moser, Fernandez etc. etc. etc. La ausencia notable es la falta de un Ministro de Trabajo que represente y defienda los intereses de los trabajadores. Ya bien lo decía Cristina allá por el año 2012, cuando, a través de la cadena nacional, alertaba a los trabajadores sobre la verdadera naturaleza del problema. En sus declaraciones, advertía que no se trataba únicamente del gobierno, sino que el verdadero desafío residía en los trabajadores mismos sugiriendo que, una vez que dejara el gobierno se buscaría desviar la atención hacia el real objetivo: convertir la fuerza laboral en mano de obra barata. Y así fue nomás. Y acá estamos, con nuestro salarios pulverizados, enfrentando un horizonte sombrío y sin indicios claros de que algo positivo pueda cambiar para los trabajadores. Una clase política ausente y, al mismo tiempo, nuestros dirigentes sindicales, en lugar de luchar por los derechos y el bienestar de los trabajadores, parecen estar dispuestos a rendirse ante las exigencias del gobierno. En medio de este panorama desolador , estamos siendo testigos del cierre de fábricas, despidos masivos de trabajadores tanto en el sector público como privad. Las paradas de planta se han vuelto cada vez más comunes, la apertura indiscriminada de importaciones. Mientras el mundo se "cierra" y se enfrenta a desafíos derivados de las políticas arancelarias de Trump, nuestro país, gobernado por Milei, parece ir a contramano de ese mundo, ignorando las necesidades y realidades de nuestra propia economía. A todo esto se le suma el preocupante avance de la IA y la automatización del trabajo, que, como bien destacó el Papa Francisco, plantea serias dificultades para el futuro del trabajo. Francisco muchas veces habló del "trabajo deshumanizado" donde las tecnologías modernas amenazan con sustituir la mano del hombre y en consecuencia despojar a las personas su dignidad
Todo este panorama crítico está ocurriendo y a nuestra dirigencia sindical parece no importarle, viven desconectados de la realidad que viven sus representados. Tal vez llegó la hora de replantear nuestro modelo sindical. Es evidente que este modelo actual ya no es sostenible. Todos los trabajadores tenemos la responsabilidad y la obligación de participar en un debate serio y profundo acerca de la urgencia de implementar una reforma sindical, que cuente con líderes capacitados y comprometidos, capaces de enfrentar los desafíos que se presentan. Quizás también ha llegado el momento de que algunos se sometan al baño de humildad, reconociendo la importancia de ceder su lugar y permitir que otros tomen la posta.
Gracias por leer




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